En comunión
December 5, 2007La última vez que recibí la comunión fue en el 2001. Sería agosto como seis días antes de mi cumpleaños. Fue una de esas ocasiones donde me internaron de urgencia en el primer cuarto del Hospital México que estaba disponible. Era una habitación de dos camas, no un dormitorio. Tenía de compañero al lado un señor muy solo al que la trabajadora social llegaba a visitar a cada rato. Un día el sacerdote estaba haciendo su rutina de caminar por las salas y se detuvo a conversar con el señor. No recuerdo exactamente, pero el padre me preguntó si me había confesado, le dije que no en mucho tiempo. Entonces me dijo que si quería recibir la comunión. En ese momento pensé en la religión más allá del adoctrinamiento. La religión y la espiritualidad son el acto de la bondad y compresión humana, de la empatía con quienes nos rodean. Es hacer algo bueno para ese otro y uno mismo. Aunque no tuviéramos la misma creencia soy capaz de aceptar con humildad la forma en la que otra persona siente que puede expresar la buena voluntad. Entonces acepté la comunión, con respeto. Probablemente el padre pensaba que me iba a morir. Probablemente yo pensaba lo mismo hace seis años.