Noviembre 2007 Archivo

Requiem for our dreams

Jueves, Noviembre 29, 2007

That shine is fading
But a shadow hides the wrinkles
Wooded pieces of you now lie under the lawn
Tiny sparks ride along the carriage

I see your face in the mirror
The bridges burning
Stop the engines, rip the pieces
Let the ashes of us fly in the sky

1973-2007

That shine is fading

Domingo, Noviembre 25, 2007

So many civilians down, turn to dust
Souls drowned at red rivers of hopes
A fog that never leaves this long and winding road
Rest my feet, rest your dreams. Close your eyes

I am just silently standing at the top
Just sightseeing your sun coming down
One last storm and you will come
A chilling breeze that will shiver through my bones

She II

Sábado, Noviembre 17, 2007

¡Missouri! Desde los trece años, aunque le mentiría, antes viví en New York, también New Orleans y Maine un par de meses. Mi segunda familia finalmente decidió Missouri.

Aunque mis canas son naturalmente gringas, yo nací en San José. Gonzalo nos dejó botados en un charral allá por Guadalupe, ni sé donde. Mamá había muerto de tuberculosis hacía un año, él encontró otra usted sabe… quien va querer cargar con tres niños cuando va empezar una nueva vida. Imagínese que camilo nació sietemesino y por ese hecho nunca lo reconoció. Nació con la cabeza abierta, llegó una tarde borracho le ha dado una patada a mamá en el vientre que le provocó el parto.

De aquel charral directo al orfanato como hasta los doce años, vendía cualquier cosa por la merced, por la catedral, en la avenida. Para nada porque Renato luego me pegaba unas tundas cuando llegaba, yo nada más le daba el dinero. Luego ellos vinieron por mi en el 62. Estudié inglés, me prepare para volver por Renato. No se puede olvidar un hermano, se fue conmigo como en el 80 con todo y sus hijos, pero Camilo costó más.

Uno haría cualquier cosa por un hermano, aunque ha tardado 15 años, ya estoy vieja y no puedo olvidarlo. Yo llegué acá en octubre sin saber ni donde podría estar él. Entonces me fui al mercado central con una foto hasta que alguien me dijo— ¡señora! El trabaja en la carnicería en el Borbón—No sabe lo que me ha dolido cuando lo vi ya tan viejo, cargando esas reses llenas de sangre en su espalda. Y desde ese día no he parado. Citas en la embajada, carreras en el registro, fe de bautismo, siga usted.

Hoy llegué a la embajada y la que me atendió se llamaba Milagro le digo—tengo mes y medio de estar esperando, no puedo esperar más por que mi familia está preocupada, necesito ver un cónsul. Vea como son las cosas, inmediatamente me dijo: su visa está lista, pase a las 3pm.

Entonces le dije a Camilo,– ¡por fin nos vamos! Lo que jamás pensé fue que mi marido nos puso en el vuelo del día siguiente. A son las nueve y como ve usted, yo como loca buscando a Camilo por todo Cristo Rey – déjalo todo allá yo tengo ropa. Llégate al hotel a las 5am—Si hubiera visto su cara, está todo emocionado.

Ya no tengo razones para volver. Pase por mi a las 6am.

She

Jueves, Noviembre 15, 2007

Su corazón es grande, como el océano pacifico. Va por montañas deslizándose tal neblina, suavemente sin angustias. El rocío baña delicadamente, no se atreve a entrar pero toca todo alrededor. Viaja cargada de aquellos recuerdos, transformando el triste pasado en una luz. Unos rayitos pegan cuando ella se deja ver, un calorcito sale de ella, se siente tan rico en estos fríos días.

Ecos

Martes, Noviembre 6, 2007

Esa cara feliz, esas palabras alentadoramente falsas no provocan más que nauseas. Una parte quiere estar bien, aunque sea solo un ratito. Todos los días procura pequeñas dosis de insignificantes cosas que puedan ayudarme a buscar un momento de alegría, de optimismo. Otra parte sucumbe inesperadamente. Es como correr con los ojos cerrados a través de un desierto, por una montaña hasta la cima. Al llegar arriba caer estrepitosamente al suelo. Y ese dolor que invade, que puta dolor de mierda que no se va.

Aguante tantas emociones juntas en tan pocas horas. Aguante decía el doctor hace siete años. Aguante aquellas inyecciones en los muslos. Aguante el estomago vació, los vómitos del acido estomacal. Hasta alzaba la cabeza en el lavatorio, veía mis ojos y sonreía. Aguante que su cuerpo va despertar, no sabemos cuando.

Aguante dice el presidente. Aguante dicen todos, ya verá algo bueno para usted. Y va amarrando todos los hilos para sostener todo lo que pudiera. Echando cada cosa buena y mala que viniera. Por eso guardo papeles y servilletas viejas, recibos, fotos manchadas, radiografías, exámenes de sangre, música que ya no me gusta, cartas de gente que ahora es solo un recuerdo. Aguante.

Un hilo se rompió dejando caer un pedacillo viejo de cualquier cosa. No pasó nada. Otro más cedió la carga de estos años. Así sucesivamente uno a uno se van soltando. En la desolación, siempre sonriendo. Ya ni el brazo aguanta escribir una palabra sin que le duela. No hay pastilla que funcione. Queda un hilillo por ahí que no me deja caer el hueco. Ojalá que aguante un rato más hasta acabar este episodio. Acabe este año, esta luz o lo que sea necesario. Sí, solo eso, que el descenso sea rápido y el golpe suave