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Saturday, March 17, 2007I was never the cool kid, me acostumbré a eso. Y más que a eso, pues nunca lo seré. Estaba predestinado a ser el freak, donde se pone todo lo que no encaja en lo popular, lo bonito o lo inteligente. Digamos, popular no era, porque no escuchaba música cool , no tenía “la” actitud, no bebía o “posaba”. Lo bonito la vida no me lo dio, significa que por norma, estás excluido de la casta más deseada del mundo (pos)moderno, la belleza. Lo inteligente, aunque quería, tampoco lo tenía. Mal ride porque a los vivillos, los populares y los bonitos se les juntan para reposar en su sombra, al menos cuando les conviene.
Había que inventarse (porque el mundo no puede comprender las cosas sin etiquetas) una nueva categoría: lo raro, lo freak. Donde va todo lo extraño y que no calza en los tres anteriores: los extranjeros, los gordos, los flacos, los feos, los gay, los de acné, las dark, los depresivos, los maniacos, los de algún talento artístico subvalorado, etc. Y ahí me acomode plácidamente. Ya no había “crisis de identidad”, ya no había que preocuparse por tener pocos (y feos) amigos. Tampoco por hacer cosas estúpidas o rituales de “aceptación” en grupos de pares. No es una conclusión difícil, solo pregúntese ¿Cuántas veces le dejaron de ultimo (o al menos penúltimo) cuando se escogían los equipos para el partido de futbol en la clase de educación física? su respuesta debe estar entre siempre, o casi siempre.
Es la categoría donde nadie espera lo convencional. Si usted pertenece a una de las anteriores, felicidades aproveche su “capital cultural”. El resto, estimados(as), bienvenidos al club de los impopulares.