Entradas de: El túnel

Requiem for our dreams

Thursday, November 29, 2007

That shine is fading
But a shadow hides the wrinkles
Wooded pieces of you now lie under the lawn
Tiny sparks ride along the carriage

I see your face in the mirror
The bridges burning
Stop the engines, rip the pieces
Let the ashes of us fly in the sky

1973-2007

That shine is fading

Sunday, November 25, 2007

So many civilians down, turn to dust
Souls drowned at red rivers of hopes
A fog that never leaves this long and winding road
Rest my feet, rest your dreams. Close your eyes

I am just silently standing at the top
Just sightseeing your sun coming down
One last storm and you will come
A chilling breeze that will shiver through my bones

Ecos

Tuesday, November 6, 2007

Esa cara feliz, esas palabras alentadoramente falsas no provocan más que nauseas. Una parte quiere estar bien, aunque sea solo un ratito. Todos los días procura pequeñas dosis de insignificantes cosas que puedan ayudarme a buscar un momento de alegría, de optimismo. Otra parte sucumbe inesperadamente. Es como correr con los ojos cerrados a través de un desierto, por una montaña hasta la cima. Al llegar arriba caer estrepitosamente al suelo. Y ese dolor que invade, que puta dolor de mierda que no se va.

Aguante tantas emociones juntas en tan pocas horas. Aguante decía el doctor hace siete años. Aguante aquellas inyecciones en los muslos. Aguante el estomago vació, los vómitos del acido estomacal. Hasta alzaba la cabeza en el lavatorio, veía mis ojos y sonreía. Aguante que su cuerpo va despertar, no sabemos cuando.

Aguante dice el presidente. Aguante dicen todos, ya verá algo bueno para usted. Y va amarrando todos los hilos para sostener todo lo que pudiera. Echando cada cosa buena y mala que viniera. Por eso guardo papeles y servilletas viejas, recibos, fotos manchadas, radiografías, exámenes de sangre, música que ya no me gusta, cartas de gente que ahora es solo un recuerdo. Aguante.

Un hilo se rompió dejando caer un pedacillo viejo de cualquier cosa. No pasó nada. Otro más cedió la carga de estos años. Así sucesivamente uno a uno se van soltando. En la desolación, siempre sonriendo. Ya ni el brazo aguanta escribir una palabra sin que le duela. No hay pastilla que funcione. Queda un hilillo por ahí que no me deja caer el hueco. Ojalá que aguante un rato más hasta acabar este episodio. Acabe este año, esta luz o lo que sea necesario. Sí, solo eso, que el descenso sea rápido y el golpe suave

Solo sé

Thursday, October 4, 2007

Si no sabe dónde le duele, ¿Cómo se va curar?

Soy el paciente. Usted es el médico.

Yo solo sé que me duele. Nos duele en puta.

Deconstrucción

Thursday, September 20, 2007

Primero fue el dedo gordo del pie derecho. Hace seis años dejó de sentir el aluminio que atraviesa el escritorio. Fue subiendo por la rodilla, la cadera, las costillas y el brazo hasta que tocó el su homologo superior. Mi mitad derecha olvido para siempre el frío, el calor.

Luego fue el índice izquierdo. Muchas noches desperté pensando que no tenía brazo. Me sacudía en la cama hasta sentir. Entonces empezaba a presentir lo que sucedería. Pasaron numerosas noches iguales. Hasta que un día, la sensación corría del índice al hombro, del hombro a las costillas, a la cadera, al muslo. Entonces pensé que llegaría hasta el pie. Pero se detuvo ahí. La mitad izquierda de mi cuerpo se durmió.

Tal vez el tiempo me hará despertar, me devolverá la habilidad para tocar el piano. Aún creo que cuerpo y mente despertaremos repentinamente, que todo ha sido un sueño dentro de otro.

23 marzo, 2007