Perdi.do

March 20, 2007

Los primeros 15 días de Marzo equivalen a una hecatombe atómica de neuronas. Se han oxidado por la falta de uso, se han incapacitado, bloquearon masivamente la mielina, prendieron llantas, tiran piedras, gritan “el que no brinca no piensa”, hacen de todo. Acción colectiva desordenada de neuronas. Por otra parte, el monarca de ese oscuro imperio se resiste a reivindicar sus demandas, por ello, las ha enviado a prisión arbitrariamente y sin derechos.

El monarca de este oscuro reino no sabe la suerte de su dominio. Ha optado por encerrarse en la torre más alta, desde donde todo lo ve, pero nada hace. La anarquía generalizada en el territorio ha puesto en riesgo lo instaurado en los últimos dos años. Todo el esfuerzo, todas las batallas, las sublevaciones, actos terroristas, todos los infiltrados que fueron hallados y ejecutados en el paredón. Eso sí, ha raptado a la doncella Regina quien le entretiene en las largas noches con su piano.

Todo esto para decir que debería estar terminando la tesis.

Pero las siete plagas llegan como los siete enanos. La fuerza equivalente de un cohete que viaja a Neptuno con la que había iniciado no dio para llegar. Se quedó por ahí de Saturno. No hay materia prima que haga combustión y poder continuar este viaje. Ahora siento que la vida en el espacio no era lo que esperaba. Pocas partes de mi mente estaban preparadas para soportar el yermo paraje, la vida sin pistachos. La próxima misión deberá ser pensada bajo óptimas condiciones. Además, no volver hacer trampa en los auto-exámenes sobre la capacidad emocional.

Ahora no siento autoridad para hablar del tema que escogí. Ahora veo el mundo diferente que cuando inicie. No he podido desdoblarme del objeto de estudio. Tampoco las condiciones actuales ayudan. Ahora me siento objeto. Pongo el ojo en este microscopio y miles de yo-bacterias aparecen diciéndome, “no sos la vacuna si no la enfermedad, no sos el remedio sino el síntoma”. El problema es que estoy ahogado y me estoy volviendo loco, por sino quedaba claro.

3 respuestas

  1. Elias Torres dice:

    Espero que de semejante rebelión neuronal salgan cosas positivas, que veás la vida con más serenidad, que hagás pausas en el camino para reevaluar lo que hacés, para dudar de más de una certeza, para replantear límites y limitantes … y en fin para que te enamorés de la vida y que de vida embarrés a los te rodean, pero sobre todo a vos mismo.

  2. Lau Fu dice:

    Querido Manuch: Esta crisis neuronal es absolutamente normal y pasajera. No te desesperés. Yo también pasé por lo mismo, con dos tesis. Pensá lo lejos que estás ya del punto de partida, no abandonés el viaje, si lo necesitás, descansá a la orilla del camino, perdéte en los bosques aledaños, ya encontrarás otros senderos para llegar al destino. No te torturés, los caminos torcidos siempre son más enriquecedores que los caminos directos.

  3. manuch dice:

    Elías, si es una crisis. Las mejores cosas a veces vienen del conflicto.

    Lau fu, sabias palabras, el camino es duro, más cuando vas casi arriba de la montaña. No hay vuelta atrás.

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